Cascada de naturaleza
78 x 75 x 4 cm
9,900 kilos
Técnica mixta donde predominan los materiales procedentes de la naturaleza, sobre soporte dm.
Descripción
Memoria de obra: Cascada de Naturaleza
Cascada de Naturaleza pertenece a la colección Bio-paisaje, una serie en la que exploro la fusión entre arte, naturaleza y experiencia humana. Esta obra se presenta como una única pieza continua que evoca visualmente el movimiento de una cascada. No hay agua real en la obra, pero los materiales orgánicos tierra en diversas tonalidades, fragmentos de vegetación, piedras están dispuestos de tal manera que sugieren el fluir de un torrente natural, reinterpretado desde la materia seca, densa y terrestre.
Los elementos fueron recolectados directamente del entorno natural y adheridos sobre una base de madera, luego sellados con capas de barniz y resina que protegen la composición y acentúan su textura y brillo. El resultado es una superficie que simula movimiento, caída, energía… pero construida desde lo sólido, lo fragmentario y lo orgánico.
Concepto
Esta obra nace del deseo de dar valor a lo sencillo, a lo que muchas veces no vemos: fragmentos de la naturaleza que ignoramos en nuestro día a día, pero que, al ser trasladados a un espacio creativo, se resignifican y cobran fuerza y otro sentido. No hay intervención costosa, ni materiales lujosos: el protagonismo proviene de la tierra, y así se presenta.
En Cascada de Naturaleza, la apariencia de una cascada se construye a partir de materiales terrestres. Lo que visualmente se interpreta como agua es, en realidad, tierra y vegetación que se despliegan con ritmo, direccionalidad y peso. Esta inversión de elementos propone una reflexión sobre cómo percibimos la naturaleza y cómo la representamos: lo que fluye no siempre es líquido, y lo que permanece no siempre es rígido.
La obra, como el resto de la serie, también habla de nuestra relación con el entorno: de cómo nos concebimos frente a la naturaleza, de nuestra participación en sus ciclos de transformación. A menudo nos creemos ajenos a ella, separados por la vida urbana, la tecnología o las rutinas. Sin embargo, somos parte de ese mismo sistema que transforma la materia, la descompone y la regenera. Mientras estamos vivos, rara vez nos pensamos como cuerpo natural. Pero al morir, volvemos inevitablemente a ser tierra.
Como dice aquel antiguo texto:
“Polvo eres, y en polvo te convertirás.”
Esa frase encierra una verdad profunda: no estamos fuera del paisaje, lo habitamos… y lo somos.
También hay una lectura emocional: así como estos materiales parecían olvidados o sin valor en su entorno original, muchas veces nosotros mismos podemos sentirnos inservibles o invisibles en ciertos momentos de la vida. Sin embargo, cuando atravesamos esas etapas difíciles, salimos transformados, más fuertes y con un nuevo sentido. En esta obra, lo aparentemente intrascendente se convierte en arte; y lo descartado se vuelve símbolo.
Cascada de Naturaleza es, en definitiva, una reflexión sobre el ciclo natural, la belleza de lo simple, y la posibilidad de encontrar movimiento, significado y poder en lo que parecía estático o perdido. Una obra que transforma la materia en metáfora, y el paisaje en espejo.


