Equilibrio heredado- Proyecto: La Razón
32 X 15 X 6 cm
20 X 42 X 6 cm
26 X 67 X 6 cm
Técnica mixta donde predomina el cartón sobre lienzo reciclado dm.
Descripción
Equilibrio heredado, es una obra que forma parte de la colección Simetría y del proyecto artístico La Razón. Está compuesta por tres piezas ensambladas sobre madera DM reciclada, cuya superficie ha sido intervenida manualmente con cartón recuperado, rasgado y manipulado para generar texturas, relieves y sombras.
Cada panel funciona como parte de una unidad mayor, pero al mismo tiempo, cada uno guarda su propia particularidad, como si se tratara de fragmentos de un sistema que intenta mantenerse en balance. Ese equilibrio heredado no es auténtico, sino el resultado de estructuras mentales que nos han sido impuestas: lo que aprendimos que debe ser, lo que se espera de nosotros, lo que imitamos sin darnos cuenta.
El cartón utilizado en esta obra no solo aporta carga visual, sino también carga simbólica. Es un material desechable, frágil y común, pero aquí es recuperado y resignificado. Esta transformación material es también una metáfora de lo humano: muchas veces, cuando atravesamos momentos difíciles, podemos sentirnos invisibles, rotos , abandonados o descartados por la vida. Sin embargo, también como el cartón, podemos ser recuperados, reconstruidos y resignificados. Esta obra habla de esa posibilidad de renacimiento, de salir fortalecidos de las crisis y recuperar un valor personal más auténtico.
El uso exclusivo del cartón, sin color ni elementos añadidos, permite que las texturas, luces y sombras del propio material sean protagonistas. Lo irregular, lo imperfecto, lo que normalmente se oculta, aquí toma el centro, generando una reflexión visual sobre la identidad, la forma y el contenido.
En el contexto de la colección Simetría, esta obra explora cómo muchas veces actuamos desde patrones que no hemos elegido. Desde lo más íntimo, nuestra forma de pensar, de sentir, de relacionarnos, repetimos moldes invisibles: estructuras familiares, sociales, culturales o religiosas. Esas estructuras nos ofrecen la ilusión de estabilidad, pero también limitaciones y silencios que arrastramos durante toda la vida.
La Razón es el proyecto más amplio al que pertenece esta obra. Nace como una reflexión crítica sobre nuestra tendencia a racionalizar y clasificar todo lo que nos rodea, incluso lo más íntimo: nuestros cuerpos, nuestras emociones, nuestras relaciones.
Vivimos en una cultura que nos entrena para pensar en términos de correcto o incorrecto, bello o feo, roles de género, aceptable o rechazado. Rara vez nos preguntamos, de dónde vienen esas ideas o quién decide qué merece ser visto y qué debe ocultarse. En ese sentido, La Razón cuestiona la lógica dominante que nos empuja a encajar en categorías fijas, dictadas por la publicidad, los medios de comunicación, las expectativas sociales o los discursos sobre el cuerpo.
Racionalizamos incluso nuestra identidad corporal: nos medimos, nos pesamos, nos clasificamos, nos comparamos para encajar en moldes. Aprendemos a vernos desde fuera, como si tuviéramos que cumplir con una forma ideal de ser en el mundo, de tener cierta edad, tamaño o belleza para ser considerados válidos. Esta lógica externa reemplaza la conexión con nuestra verdad interna.
Una cita que resume el espíritu de este proyecto es el final del cuento El patito feo, de Hans Christian Andersen:
“Se dirigió entonces hacia ellos, con la cabeza baja, para hacerles ver que estaba dispuesto a morir. Y entonces vio su reflejo en el agua: el patito feo se había transformado en un soberbio cisne blanco…”
Así como el patito es rechazado por no encajar y luego renace en una forma inesperada, también el cartón reciclado, descartado por su aparente inutilidad, cobra nueva vida al transformarse en obra. Y así también las personas: incluso cuando nos sentimos rotas, invisibles o fuera de lugar, tenemos la capacidad de recomponernos, reinventarnos y resignificarnos.
La Razón es, en última instancia, una invitación a mirar más allá de lo impuesto y a encontrar el valor en lo que ha sido olvidado. Porque muchas veces, lo más auténtico, lo más poderoso, nace precisamente de lo que el mundo ha decidido no ver.

