Ecos de individualidad – Proyecto: La razón

130 X 75 X 8 cm

Técnica mixta donde predomina el cartón sobre lienzo reciclado dm a doble cara.

Descripción

La obra Ecos de Individualidad forma parte de la «colección Simetría». Es una composición conformada por «diez fragmentos», cada uno hecho a mano, incluyendo los lienzos que los sostienen. Cada sección fragmentada sugiere la individualidad de cada persona, aludiendo a nuestras diferencias internas y a lo que nos hace únicos, incluso dentro de estructuras sociales que tienden a homogeneizarnos.

Simetría, como colección, representa visualmente modelos mentales aprendidos: estructuras repetidas de pensamiento y percepción que asumimos casi sin darnos cuenta. Esta simetría no se refiere solo a lo formal, sino que simboliza cómo vivimos condicionados por moldes invisibles que hemos interiorizado desde fuera: la familia, la educación, la cultura, la religión, la publicidad o los medios, y que repetimos sin cuestionar su origen.

Vivimos dentro de una «mentalidad simétrica», como si nuestros pensamientos, decisiones y formas de vida debieran alinearse con un guion colectivo. Esta simetría nos da pertenencia, pero también limita nuestra libertad de pensar, sentir y actuar fuera de lo establecido.

En «Ecos de Individualidad», esta tensión se vuelve visible: aunque la obra mantiene una estructura unificada, está compuesta por fragmentos, cada uno con su propia identidad. La textura, el volumen y las irregularidades del cartón, sin intervención de color ni elementos añadidos, generan un juego de luces y sombras que alude a las múltiples capas que conforman la identidad personal dentro de un entorno que presiona por uniformarnos.

La Razón,  es un proyecto compuesto por obras realizadas principalmente con cartón reciclado. Utilizo una técnica basada en el rasgado del cartón, con la que genero texturas, volúmenes, luces y sombras que emergen de las propias irregularidades del material.

En algunas obras del proyecto, intervengo el cartón con pintura, o conservo elementos como letras, mensajes publicitarios, dibujos o colores originales, resignificando esos fragmentos cotidianos dentro del contexto artístico. En otras piezas, como Ecos de Individualidad, decido trabajar únicamente con el cartón en su estado más puro, sin añadir color ni interferencias visuales, para resaltar la fuerza expresiva del material y su lenguaje.

El cartón, aunque común y aparentemente insignificante, posee una gran carga simbólica. Es frágil, efímero y frecuentemente considerado desechable, pero al incorporarlo al arte, se transforma en un canal de reflexión y crítica. Esta resignificación es una invitación a mirar lo que solemos ignorar con nuevos ojos.

El proyecto se titula La Razón, porque cuestiona nuestra tendencia a racionalizar, etiquetar y clasificar todo lo que nos rodea: lo bello o lo feo, lo aceptado o lo rechazado, lo que “merece” ser visto y lo que debe permanecer oculto. Vivimos en una sociedad que nos empuja a interiorizar estándares impuestos sobre el cuerpo, los géneros, el amor, las emociones o los modos de vida, sin que nos detengamos a preguntarnos de dónde vienen o por qué los aceptamos.

Una referencia que resume simbólicamente el espíritu de este proyecto es el final del cuento El patito feo, de Hans Christian Andersen:

“Se dirigió entonces hacia ellos, con la cabeza baja, para hacerles ver que estaba dispuesto a morir. Y entonces vio su reflejo en el agua: el patito feo se había transformado en un soberbio cisne blanco…”

Esta cita encierra la esencia de La Razón: la posibilidad de transformación, de renacimiento desde lo que fue considerado débil, inadecuado o invisible. Así como el cisne emerge del patito rechazado, y el cartón se convierte en obra, también las personas pueden recuperarse y reinventarse después de haber sido desvalorizadas o marginadas.

Con este proyecto, propongo mirar más allá de las apariencias, romper con lo impuesto y rescatar el valor oculto en lo que suele ser descartado. Porque, a veces, lo más poderoso nace precisamente de aquello que el mundo ha decidido no ver.