Pensar distingo I – Proyecto: La Razón

45 x 62 x 6 cm

Técnica mixta, donde predomina el cartón sobre lienzo reciclado dm a doble cara.

Descripción

Pensar distinto es una serie compuesta por tres obras individuales: Pensar distinto I, Pensar distinto II y  Pensar distinto III. Cada una está construida con cartón reciclado trabajado a mano, dispuesto sobre soportes de madera DM reciclada, formando composiciones que, aunque diferentes entre sí, dialogan en torno a un mismo eje: la ruptura con los moldes mentales heredados.

A través de relieves, texturas e irregularidades propias del cartón, cada obra construye una superficie sobria en la que las luces y las sombras surgen sin necesidad de color, dejando que sea la materia misma la que hable. Esta elección material subraya una idea central del proyecto: reivindicar lo que ha sido descartado, no solo como objeto físico, sino como metáfora de experiencias humanas.

Las obras de esta serie reflexionan sobre cómo las personas aprendemos a pensar y a vivir según estructuras impuestas por la cultura, la educación, la religión, la publicidad o los medios. Nos movemos dentro de una simetría mental que limita nuestra capacidad de elegir con libertad, de ser desde lo auténtico.

Con Pensar distinto propongo el gesto contrario: el de abrir una grieta en el molde, detenerse a cuestionar lo que se asumía como verdad, y reconectar con el pensamiento propio.

El cartón, como material protagonista, tiene un peso simbólico fundamental: ha sido usado, abandonado, desprestigiado… y sin embargo, puede ser recuperado y transformado. Esa transformación material es también conceptual: así como el cartón cobra nueva vida en estas obras, también las personas pueden emerger fortalecidas después de haber pasado por momentos de invisibilidad, exclusión o crisis.

La Razón es el proyecto general que da sentido a esta serie. A través de materiales humildes y procesos manuales, el proyecto explora la manera en que la razón —como estructura mental y cultural, condiciona nuestras vidas.

Desde que nacemos, aprendemos a clasificar todo: lo que es bello o feo, aceptado o rechazado, correcto o incorrecto. Racionalizamos incluso lo más íntimo: nuestro cuerpo, nuestra identidad, nuestras emociones, nuestras decisiones.

Interiorizamos modelos impuestos por la publicidad, la religión, la tradición o los medios de comunicación. Así, nos vemos empujados a encajar en moldes como hombre/mujer, joven/viejo, fuerte/frágil, válido/inadecuado, perdiendo de vista nuestra complejidad y diversidad.

Muchas personas, en ese proceso, se sienten desplazadas, incomprendidas, rotas o invisibles. Pero esos momentos también pueden ser el punto de partida de una transformación.

Una cita que condensa el espíritu del proyecto es el final del cuento El patito feo, de Hans Christian Andersen:

“Se dirigió entonces hacia ellos, con la cabeza baja, para hacerles ver que estaba dispuesto a morir. Y entonces vio su reflejo en el agua: el patito feo se había transformado en un soberbio cisne blanco…”

Esta escena simboliza la posibilidad de reconstruirse desde lo descartado, de recuperar valor personal después del rechazo.
Del mismo modo, el cartón, desechado, aparentemente sin valor, renace en estas obras con una nueva fuerza. Así también nosotros, como personas, podemos resignificar nuestras heridas y emergir con más autenticidad.