Naturaleza de ayer

73 X 80 X 27 cm

0,320 Kilogramos

Técnica mixta.

Descripción

Memoria de obra: Naturaleza de Ayer

Naturaleza de Ayer forma parte de la colección Naturaleza III, una serie en la que exploro la fusión entre arte, naturaleza y experiencia humana. Esta obra está construida con cañas recolectadas directamente del entorno natural, ensambladas junto a fragmentos de tela de saco que evocan superficies rústicas y primitivas. Sobre esta tela, se insinúan formas que remiten a las primeras expresiones gráficas de la humanidad: las pinturas rupestres. El conjunto rememora un tiempo ancestral, un pasado en el que el ser humano habitaba la tierra en estado de desnudez, sin artificios, sin tecnología, más cercano a los animales y a los ritmos naturales.

La obra funciona como una armadura conceptual que contrapone dos tiempos: el presente civilizado, industrializado y tecnológico, y el pasado arcaico donde la vida era cuerpo, tierra y necesidad. Un pasado en el que andábamos descalzos, sin refugios sofisticados, viviendo en cuevas o al aire libre, expuestos a los ciclos del clima y del paisaje. Esta referencia no es nostálgica, sino reveladora: señala que, aunque la sociedad actual ha cambiado profundamente, nuestros orígenes siguen siendo los mismos. Venimos de la tierra. Y esa memoria está en el cuerpo.

Concepto

Esta obra nace del deseo de dar valor a lo sencillo, a lo que muchas veces no vemos: fragmentos de la naturaleza que ignoramos en nuestro día a día, pero que, al ser trasladados a un espacio creativo, se resignifican y cobran fuerza y otro sentido. No hay intervención costosa, ni materiales lujosos: el protagonismo proviene de la tierra, y así se presenta.

En Naturaleza de Ayer, los materiales, cañas silvestres y tela de saco,  no solo remiten al paisaje natural, sino también a la precariedad material de nuestros orígenes. La pieza recuerda que el ser humano, como cualquier otro animal, nació expuesto, sin abrigo, sin herramientas complejas. Lo que nos diferencia no es el cuerpo, sino la consciencia: la capacidad de recordar, representar y reflexionar sobre nuestra historia. Esta obra se inscribe en esa capacidad simbólica, devolviéndonos la imagen de un pasado común y esencial.

A menudo nos creemos ajenos a la naturaleza, separados por la vida urbana, la tecnología o las rutinas. Sin embargo, somos naturaleza. Formamos parte de ese mismo ciclo que transforma la materia, la descompone y la regenera. Mientras estamos vivos, rara vez nos pensamos como cuerpo natural. Pero al morir, volvemos inevitablemente a ser tierra.

Como dice aquel antiguo texto:

“Polvo eres, y en polvo te convertirás.”

Esa frase encierra una verdad profunda: no estamos fuera del paisaje, lo habitamos… y lo somos.

También hay una lectura emocional: así como estos materiales parecían olvidados o sin valor en su entorno original, muchas veces nosotros mismos podemos sentirnos inservibles o invisibles en ciertos momentos de la vida. Sin embargo, cuando atravesamos esas etapas difíciles, salimos transformados, más fuertes y con un nuevo sentido. En esta obra, lo aparentemente intrascendente se convierte en arte; y lo descartado se vuelve símbolo.

Naturaleza de Ayer es, en definitiva, una reflexión sobre el ciclo natural, la memoria de nuestros orígenes, y la condición humana como parte de la tierra. Una obra que recuerda que venimos del suelo, del cuerpo expuesto, de la supervivencia animal… pero también de la capacidad simbólica que nos hizo representar, nombrar y finalmente crear.