Descripción
Memoria Obra: Nelson Mandela
Técnica: Óleo sobre cartón reciclado
Esta obra forma parte de la colección Retrato La Razón, donde retrato a figuras que, a través de su historia de vida, representan una forma de resistencia frente a los modelos de exclusión impuestos por la razón dominante.
En el retrato, la figura de Mandela no aparece glorificada ni idealizada. Su rostro muestra las huellas del paso del tiempo, las marcas de una vida atravesada por la injusticia, la prisión y el dolor, pero también por la dignidad, la transformación y la posibilidad de renacer.
La obra está realizada en óleo sobre cartón reciclado, un material descartado, al que le devuelvo valor transformándolo en superficie de expresión. Aquí, el cartón actúa como símbolo de todos aquellos cuerpos e identidades que el sistema ha querido desechar.
Mandela, como el cartón, fue invisibilizado, juzgado, encarcelado. Pero no se quebró. Resurgió. Y su imagen en esta obra busca ser eso: una presencia que vuelve desde el margen, para recordarnos que lo rechazado también puede ser semilla de futuro.
Elegí a Nelson Mandela para esta obra no solo por su relevancia histórica, sino por lo que simboliza dentro del eje conceptual del proyecto.
Mandela nació en 1918 en una Sudáfrica gobernada por el apartheid: un sistema político y legal que **clasificaba a las personas según su raza y relegaba a la población negra a una ciudadanía de segunda clase. En ese contexto, los derechos de las personas negras eran casi inexistentes: no podían votar, moverse libremente, acceder a los mismos espacios o tener las mismas oportunidades que la minoría blanca.
Mandela decidió enfrentarse a ese sistema desde la política y el activismo. Fue arrestado en 1962 y pasó 27 años en prisión, en condiciones extremas. Durante ese tiempo, fue tratado como enemigo del Estado. La razón oficial lo catalogaba como violento, peligroso, terrorista.
Pero cuando salió de la cárcel en 1990, el mundo fue testigo de otra verdad: Mandela no solo no buscó venganza, sino que lideró el proceso de reconciliación nacional. En 1994 fue elegido como el primer presidente negro de Sudáfrica y su mandato se centró en la paz, la justicia y la reconstrucción.
Su historia representa un giro radical: quien fue considerado un “patito feo” por el sistema, terminó siendo el cisne que cambió el curso de la historia.
Este proceso de transformación, de exclusión a reconocimiento, de prisión a presidencia, es el corazón simbólico de la obra y del proyecto completo. Mandela no se convierte en un “cisne blanco” por su color, sino como metáfora del renacer, del resurgimiento desde la marginación.
Sobre el proyecto La Razón
Una crítica a los modelos que definen lo perfecto, lo valioso y lo visible La Razón es un proyecto visual y conceptual que nace de una pregunta muy simple, pero profunda: ¿Quién decide qué es lo perfecto, lo verdadero, lo normal?
Vivimos atravesados por modelos de pensamiento que nos dicen cómo debe verse un cuerpo, cómo debe vivirse una vida, cómo debe pensarse lo bello, lo útil, lo correcto. A menudo, esos modelos dejan por fuera todo lo que no encaja: lo distinto, lo herido, lo frágil, lo no normativo.
En este proyecto trabajo con cartón reciclado como material base. Lo recojo de la calle, lo rasgo, lo intervengo. Lo que para otros ya no tiene valor, yo lo convierto en superficie para la obra. El cartón representa aquello que fue útil, pero luego descartado. Y en ese gesto recoger lo desechado y transformarlo está contenida la idea central del proyecto: Renacer desde lo que fue rechazado. Volver a mirar lo que el mundo ha querido no ver.
Una referencia clave que atraviesa este proyecto es el cuento de “El patito feo” de Hans Christian Andersen. Ese patito que fue excluido, humillado, apartado por no parecerse a los demás, pero que un día se mira en el agua y descubre que siempre fue un cisne. Este cuento funciona aquí como metáfora de todas las identidades que fueron rechazadas por no cumplir con los estándares del ideal. El mensaje no es que hay que “convertirse” en algo mejor. El mensaje es que siempre fuimos valiosos, aunque el entorno no haya sabido verlo.
Así como Mandela fue tratado como un “patito feo” por el sistema, y luego reveló su verdadera grandeza, también nosotros como personas, cuerpos, ideas podemos recuperar nuestro valor, incluso después de la invisibilización, la marginación o el dolor. La Razón es un intento de mirar con otros ojos. De darle lugar a lo roto, a lo que fue dejado atrás, a lo que sigue vivo a pesar de todo.

