Descripción
Memoria de obra: Óxido I
Óxido también forma parte de la colección Óxido, donde investigo la relación entre el tiempo y la materia, entre lo que cambia lentamente y lo que resiste.
La obra está realizada con una base cuadrada de hierro, recortada mediante soldadura, generando un paisaje abstracto que parece una especie de cartografía erosionada, una memoria de la tierra. Pero en este caso, sobre el hierro se integran piedras naturales, recogidas directamente del entorno. No están pegadas ni incrustadas: están dispuestas como si hubieran llegado ahí por azar, pero con sentido.
La piedra que ya tiene un lugar fuerte en mi colección Petra, vuelve aquí a dialogar con otro material: el metal. Una materia que fue moldeada por el fuego, cortada, oxidada. Mientras la piedra representa lo antiguo, lo eterno, lo que siempre estuvo, el hierro remite a la intervención humana, a la industria, a la transformación forzada.
Me interesa ese cruce: cómo dos materiales tan distintos pueden convivir en un mismo plano. Cómo el tiempo actúa sobre ambos, pero de maneras distintas. La piedra se mantiene; el hierro cambia. El óxido es su manera de envejecer, de hablar del paso del tiempo. La piedra, en cambio, simplemente es.
En esta obra sigo fiel a mi intención de trabajar con lo esencial. Nada es lujoso, nada pretende serlo. El valor está en lo que se ha vivido, en lo que se ha desgastado, en lo que se ha mantenido a pesar del tiempo.
Óxido es una reflexión sobre nuestra propia condición: cuerpos que envejecen, memorias que se oxidan, elementos que sobreviven en medio del desgaste. Una obra que, aunque construida con hierro, sigue hablando de tierra, de cuerpo, de origen… y de fin.
