Paisaje Lunar – Proyecto: La Razón
87 X 75 X 5 cm
2,3 kilos
Técnica mixta sobre soporte reciclado de cartón.
Descripción
Paisaje Lunar forma parte del proyecto La Razón, una serie de obras creadas a partir de cartón reciclado, trabajado con rasgado, plegado y manipulación manual. A través de estas acciones, genero texturas, volúmenes, luces y sombras que nacen de las propias irregularidades del material. No hay elementos gráficos añadidos: todo lo visual surge del cartón en sí y de cómo lo transformo con mis manos.
Esta obra sugiere un paisaje abstracto, no es una imagen literal, sino una representación simbólica de lo que está marcado, erosionado, pero sigue siendo bello. El cartón, con sus rugosidades y capas, se convierte en un lenguaje visual que invita a mirar con atención y a interpretar desde lo personal.
El proyecto La Razón nace como una reflexión sobre cómo la sociedad racionaliza todo lo que nos rodea. Nos enseñan a pensar que lo bonito debe ser perfecto, que lo útil es lo que no se rompe, y que lo que no cumple ciertos estándares debe ser descartado. Esa misma lógica la aplicamos a los objetos, a los cuerpos, a las emociones y a las personas.
Trabajar con cartón, un material simple, frágil y muchas veces despreciado, es una forma de cuestionar esas ideas. Al convertirlo en obra de arte, le doy un nuevo valor. No busco la perfección, sino que resalto lo roto, lo imperfecto y lo que tiene historia. Cada rasgadura, doblez o huella es parte esencial del resultado.
Una frase que resume el espíritu del proyecto es del cuento, El patito feo, de Hans Christian Andersen:
> Y entonces vio su reflejo en el agua: el patito feo se había transformado en un soberbio cisne blanco…
Esta cita nos recuerda que lo rechazado puede transformarse. Así como el patito se convierte en cisne, y el cartón se convierte en arte, también las personas pueden reconstruirse y renacer después de momentos difíciles.
“Paisaje Lunar” y las demás obras del proyecto La Razón invitan a mirar de otra forma, a cuestionar lo establecido, y a encontrar belleza en lo simple, en lo que ha sido herido, y en lo que muchas veces pasa desapercibido.

