Petra

59 x 59 x 3,5 cm

11,000 kilos

Técnica mixta.

Descripción

Memoria de obra Petra

Petra forma parte de la colección Naturaleza II, una serie en la que sigo explorando el cruce entre materia natural, memoria y experiencia humana.

La obra está compuesta por piedras naturales dispuestas sobre una base cuadrada de madera de pino ensamblada a mano. Cada piedra fue elegida por su forma, su peso, su textura. No las alteré: las dispuse como una manera de honrar su estado original y, al mismo tiempo, darles un nuevo sentido.

Con Petra, quise reflejar los orígenes. Ese instante remoto en el que el ser humano comenzó a interactuar con la naturaleza no solo para sobrevivir, sino también para comprenderla, organizarla, resignificarla. Me interesa esa línea fina entre lo funcional y lo simbólico: cuando una piedra deja de ser solo una piedra y se convierte en herramienta, en signo, en reflejo de una necesidad interior.

El nombre Petra viene de lo más simple: la piedra. Pero para mí también tiene un significado personal. Me siento profundamente identificado con ese nombre, porque forma parte de mí: Pepe Travel Rodríguez, Pe–Tra. Y de alguna manera, esta línea de trabajo con materiales naturales es también una forma de hablar de mí, de lo que me mueve como artista.

Trabajo con piedras, maderas y elementos que muchas veces están presentes en nuestro entorno más cercano, pero que ignoramos por costumbre, porque creemos que no tienen valor al estar tan al alcance. Me interesa rescatar lo que suele ser olvidado, descartado o simplemente no visto. Y en ese rescate, encontrar belleza, sentido y presencia.

Aunque Petra puede funcionar como una pieza decorativa, nace desde un lugar mucho más profundo. Es un símbolo. Un recordatorio. De lo que somos, de lo que fuimos y de lo que inevitablemente volveremos a ser.

Vivimos con la ilusión de que estamos separados de la naturaleza, pero la verdad es que somos parte de ese mismo ciclo que transforma, desgasta, descompone y regenera. Mientras estamos vivos, rara vez nos pensamos como cuerpo natural. Pero al morir, volvemos inevitablemente a ser tierra.

Como dice ese antiguo texto:

“Polvo eres, y en polvo te convertirás.”

Esa frase encierra algo que para mí está muy presente en esta obra. En lo más básico, una piedra, una madera, habita una verdad profunda: que no estamos fuera del paisaje, lo habitamos… y lo somos.

También hay una lectura emocional. Muchas veces, como estas piedras, podemos sentirnos desplazados, sin función, invisibles. Pero en el momento adecuado, con una nueva mirada, lo que parecía intrascendente cobra fuerza. Se vuelve presencia. Se vuelve símbolo.

Trabajar con materiales naturales me conecta con lo esencial. La base de madera sostiene y enmarca las piedras, permitiendo que cada una dialogue con el espacio que la contiene. Juntas, crean una especie de mapa íntimo que habla de permanencia, de transformación, de humanidad.

Petra es, en definitiva, una pausa. Una forma de detenerme y de invitar a detenerse para mirar hacia atrás y hacia adentro. Para recordar que venimos de la tierra, que somos tierra… y que hacia allí volvemos.