Rayo: La fractura simétrica – Proyecto La Razón
125 x 75 x 8 cm
Técnica mixta sobre lienzo reciclado dm a doble cara.
Descripción
Rayo: La fractura simétrica; es una obra que forma parte de la colección, Simetría, dentro del proyecto artístico «La Razón». Está compuesta por cinco lienzos montados sobre madera DM reciclada, que funcionan como soporte para la composición realizada íntegramente con cartón reciclado trabajado a mano.
Una figura visual dominante, una especie de rayo que atraviesa los cinco lienzos de forma continua, actúa como eje simbólico central. Este rayo no solo recorre físicamente la obra, sino que fractura la simetría mental y social que suele guiar nuestras vidas. Representa la irrupción de lo inesperado, el momento de tensión donde algo interno, una idea, una emoción, una verdad personal, rompe el molde impuesto y revela lo que estaba oculto bajo la superficie.
La colección Simetría nace de una reflexión sobre cómo las personas vivimos condicionadas por estructuras mentales aprendidas. No nacemos con ellas: las heredamos de la educación, la cultura, la familia, la religión, los medios o la publicidad. Estas estructuras actúan como moldes invisibles que nos dictan cómo pensar, cómo actuar, qué es aceptable y qué no.
Nos movemos dentro de una mentalidad simétrica, donde nuestros pensamientos, decisiones y comportamientos tienden a alinearse con modelos colectivos que no siempre cuestionamos. Esta simetría nos ofrece seguridad, pero también limita nuestra autenticidad y nuestra libertad de imaginar otras formas de ser.
En Rayo: La fractura simétrica, esa tensión entre orden y ruptura se vuelve visible. Los cinco lienzos forman un conjunto coherente, pero están atravesados por esa línea quebrada que rompe el equilibrio y desestabiliza lo establecido. La obra la he trabajado exclusivamente con cartón reciclado, sin intervención de color ni elementos añadidos, lo que intensifica el protagonismo de las texturas, volúmenes y sombras generadas por el propio material.
La Razón es un proyecto que utiliza principalmente cartón reciclado, acompañado en algunas obras por soportes como madera DM también recuperada. A través de técnicas de rasgado, fragmentación y manipulación del cartón, genero texturas, volúmenes, luces y sombras que emergen de las propias imperfecciones del material.
En ciertas piezas del proyecto, el cartón conserva elementos como colores originales, letras, mensajes publicitarios o dibujos que pertenecían a su vida anterior. En otras —como Rayo: La fractura simétrica, el material se presenta en su estado más puro, sin añadidos, para destacar su expresividad y su carga simbólica sin distracciones.
El cartón es un material humilde, efímero y frecuentemente ignorado. Sin embargo, al transformarlo en obra de arte, se convierte en un medio para reflexionar sobre los sistemas que nos condicionan. La elección de este material también es un gesto simbólico: reivindicar lo desechado, mirar lo ignorado, y resignificar lo que ha sido considerado sin valor.
El proyecto se titula La Razón porque invita a cuestionar la lógica que rige nuestra forma de pensar: esa tendencia a clasificar, racionalizar y controlar todo lo que nos rodea. Lo bello y lo feo, lo aceptado y lo rechazado, lo visible y lo oculto, incluso lo más intimo, como el cuerpo.
Interiorizamos estándares sobre cómo deberia verse un cuerpo aceptable, según su género, edad, belleza, como si nuestras identidades y corporalidades pudieran reducirse a categorías fijas.
Estos modelos no surgen de nosotros, sino que nos vienen impuestos por la publicidad, los medios de comunicación, las industrias culturales, y los discursos normativos. A través e ellos aprendemos a vernos como correctos o incorrectos, bellos o inadecuados, visibles o invisibles.
Una cita que representa simbólicamente el espíritu de este proyecto es el final del cuento El patito feo, de Hans Christian Andersen:
«Se dirigió entonces hacia ellos, con la cabeza baja, para hacerles ver que estaba dispuesto a morir. Y entonces vio su reflejo en el agua: el patito feo se había transformado en un soberbio cisne blanco…”
Esta frase condensa la esencia de La Razón: la posibilidad de renacer desde lo excluido, de encontrar belleza y fuerza en aquello que fue marginado. Así como el cisne emerge del patito rechazado, y el cartón se convierte en obra, también las personas podemos reconstruirnos y afirmar nuestro valor más allá de las etiquetas impuestas.
Y precisamente por eso el cartón reciclado no es solo una elección técnica o estética, sino también conceptual y profundamente humana. Así como este material ha sido previamente usado, desgastado y desechado, las personas también atravesamos momentos de ruptura, fragilidad o abandono. El cartón simboliza esa etapa de pérdida o invisibilidad, pero también la posibilidad de emergencia, transformación y renacimiento. Al convertirlo en obra, propongo una mirada distinta: que, incluso cuando creemos estar rotos, siempre es posible recomenzar, reconstruirse y recuperar una forma propia, auténtica y valiosa.



