Descripción
Memoria de obra: Río Segura
Río Segura forma parte de la colección Naturaleza III, una serie en la que exploro la fusión entre arte, naturaleza y experiencia humana. Esta obra representa el cauce del río que atraviesa la Región de Murcia, fluyendo entre orillas cubiertas de vegetación. Las cañas, recolectadas directamente del entorno natural, rodean y acompañan la forma del río, como ocurre en la realidad. La pieza construye un paisaje simbólico en el que el agua, aunque representada, adquiere un peso central: no solo como elemento natural, sino como metáfora de vida, de origen y de conexión.
La obra no pretende ser una representación literal del Río Segura, sino una evocación poética. El río aquí es tiempo, es cuerpo, es tránsito. Y las cañas que lo flanquean no son solo vegetación: son testigos, raíces, memoria.
Concepto
Esta obra nace del deseo de dar valor a lo sencillo, a lo que muchas veces no vemos: fragmentos de la naturaleza que ignoramos en nuestro día a día, pero que, al ser trasladados a un espacio creativo, se resignifican y cobran fuerza y otro sentido. No hay intervención costosa, ni materiales lujosos: el protagonismo proviene de la tierra y del agua, y así se presenta.
En Río Segura, el agua es el eje conceptual. Porque sin agua, no hay vida. Y sin ríos, no existiría la naturaleza tal como la conocemos. Los seres humanos aunque a menudo lo olvidemos estamos hechos en su mayor parte de agua. Venimos de ella. La necesitamos para vivir, y formamos parte de su ciclo. Esta obra recuerda que así como las cañas crecen junto al río, nosotros también nacimos de esa fuente original: la naturaleza.
La caña, se convierte en símbolo. En este caso, su presencia en la obra no es solo estructural o estética, sino representativa: como especie vegetal que crece en la ribera, conecta directamente con el paisaje real del río murciano. Pero también representa la flexibilidad, la adaptación, la permanencia. La caña se mece con el viento, resiste, se reproduce… vive en comunión con el agua, igual que nosotros deberíamos vivir en comunión con la naturaleza.
A menudo nos creemos ajenos a esa naturaleza, separados por la vida urbana, la tecnología o las rutinas. Sin embargo, somos naturaleza. Formamos parte de ese mismo ciclo que transforma la materia, la descompone y la regenera. Mientras estamos vivos, rara vez nos pensamos como cuerpo natural. Pero al morir, volvemos inevitablemente a ser tierra… y agua.
Como dice aquel antiguo texto:
“Polvo eres, y en polvo te convertirás.”
Y podríamos añadir:
“Agua eres, y al agua volverás.”
También hay una lectura emocional: así como estos materiales parecían olvidados o sin valor en su entorno original, muchas veces nosotros mismos podemos sentirnos inservibles o invisibles en ciertos momentos de la vida. Sin embargo, cuando atravesamos esas etapas difíciles, salimos transformados, más fuertes y con un nuevo sentido. En esta obra, lo aparentemente intrascendente se convierte en arte; y lo descartado se vuelve símbolo.
Río Segura es, en definitiva, una obra que nos habla del origen, del flujo de la vida, y de la conexión profunda entre el ser humano y su entorno. Una pieza que transforma el paisaje local en metáfora universal, y que nos recuerda que, como el río, estamos hechos para seguir fluyendo.


