Descripción
Memoria obra Socorro
Óleo sobre cartón reciclado. Obra perteneciente al proyecto La Razón
Esta obra parte de una escena cotidiana que muchas veces pasa desapercibida: un contenedor de basura, una silla caída, y unos gatos que trepan por ahí. Lo que me interesó representar es ese gesto silencioso y hasta tierno, donde los gatos suben al contenedor y, en lugar de buscar comida, rescatan rosas rojas que alguien ha tirado. Cada gato lleva una rosa en la boca. No es una escena triste, sino una escena de cuidado. Para mí, esta imagen conecta directamente con el sentido del proyecto La Razón.
El cartón que uso como soporte también fue descartado, considerado sin valor. Y sin embargo, lo recupero, lo intervengo y se transforma en base para una nueva imagen, un nuevo significado. Lo mismo pasa con las rosas: fueron tiradas a la basura, pero no por eso dejaron de tener valor. Lo que me interesa mostrar es esa segunda oportunidad, tanto para el material como para la imagen. No se trata solo de reciclar, sino de mirar distinto eso que solemos dar por perdido.
El título, Socorro, hace referencia a ese pedido de ayuda que muchas veces no se escucha. Pero también a esa respuesta silenciosa que sí aparece, a veces desde los lugares menos esperados. Los gatos en esta obra no son héroes, no hacen grandes gestos. Solo rescatan lo que alguien más decidió abandonar.
Esta obra, como todas las del proyecto La Razón, parte del uso de cartón reciclado como soporte. Un material común, muchas veces ignorado o descartado, que en este proyecto se convierte en parte fundamental del mensaje. Lo que me interesa del cartón no es solo su textura o su historia, sino lo que representa: fue útil, cumplió una función, y después fue descartado. Algo parecido a lo que pasa con muchas personas, ideas, cuerpos o sentimientos en nuestra sociedad. Desde el inicio del proyecto, una referencia clave para mí ha sido el cuento de El patito feo, de Hans Christian Andersen. Ese relato del que fue rechazado por ser distinto, hasta que un día se ve reflejado y descubre que no era un error, sino algo valioso que simplemente no había sido reconocido.
“Se dirigió entonces hacia ellos, con la cabeza baja, para hacerles ver que estaba dispuesto a morir. Y entonces vio su reflejo en el agua: el patito feo se había transformado en un soberbio cisne blanco…”
En esta obra, ese cisne blanco está representado por el cartón mismo y por las rosas. Lo que fue desechado, vuelve a tener un lugar. No porque se haya transformado en otra cosa, sino porque alguien decidió verlo distinto. Socorro no es una obra sobre los gatos, ni sobre la basura. Es sobre lo que decidimos rescatar, lo que puede volver a tener valor si lo miramos de otra manera. Y también, sobre el acto de detenerse, mirar, y hacer algo tan simple como no dejar que una flor termine olvidada.

