Descripción
Memoria de obra: Tranvía de Murcia
Tranvía de Murcia forma parte de la colección Naturaleza III, una serie en la que exploro la fusión entre arte, naturaleza y experiencia humana. Esta obra está construida a partir de cañas naturales recolectadas del entorno, dispuestas como base orgánica sobre la que se ha pintado la imagen del tranvía de la Región de Murcia. El contraste entre el soporte vegetal y la imagen tecnológica no es accidental: se trata de una reflexión visual sobre la evolución del ser humano, desde su relación directa con la tierra hasta el desarrollo de los medios de transporte modernos.
La caña, materia frágil pero flexible, recuerda nuestros orígenes: cuando vivíamos en contacto directo con el paisaje, caminando descalzos, expuestos a los elementos, compartiendo espacio con los animales. Sobre esa base ancestral, aparece el tranvía, símbolo de avance, de civilización, de movimiento estructurado. La obra no pretende contraponer naturaleza y tecnología, sino mostrar cómo una nace de la otra; cómo todo progreso tiene su raíz en lo más esencial.
Concepto
Esta obra nace del deseo de dar valor a lo sencillo, a lo que muchas veces no vemos: fragmentos de la naturaleza que ignoramos en nuestro día a día, pero que, al ser trasladados a un espacio creativo, se resignifican y cobran fuerza y otro sentido. No hay intervención costosa, ni materiales lujosos: el protagonismo proviene de la tierra, y así se presenta.
En Tranvía de Murcia, ese protagonismo se comparte: la caña como naturaleza, y el tranvía como cultura. La obra establece un puente visual entre dos tiempos y dos formas de estar en el mundo. Por un lado, el pasado orgánico y terrestre. Por otro, el presente urbano y técnico. El tranvía, pintado sobre la caña, no borra su textura ni su irregularidad; al contrario, se adapta a ella, revelando que incluso lo más moderno aún se apoya en lo natural.
La elección del tranvía como símbolo no es casual. Es un medio de transporte colectivo, limpio, que conecta barrios y personas. Representa un avance funcional, pero también una forma de habitar el territorio de manera más consciente. En este sentido, la obra es también un gesto de arraigo local: al elegir el tranvía de Murcia, se incorpora una referencia directa al lugar, al presente urbano que convive con el paisaje que lo rodea.
A menudo nos creemos ajenos a la naturaleza, separados por la vida urbana, la tecnología o las rutinas. Sin embargo, somos naturaleza. Formamos parte de ese mismo ciclo que transforma la materia, la descompone y la regenera. Mientras estamos vivos, rara vez nos pensamos como cuerpo natural. Pero al morir, volvemos inevitablemente a ser tierra.
Como dice aquel antiguo texto:
“Polvo eres, y en polvo te convertirás.”
Esa frase encierra una verdad profunda: no estamos fuera del paisaje, lo habitamos… y lo somos.
También hay una lectura emocional: así como estos materiales parecían olvidados o sin valor en su entorno original, muchas veces nosotros mismos podemos sentirnos inservibles o invisibles en ciertos momentos de la vida. Sin embargo, cuando atravesamos esas etapas difíciles, salimos transformados, más fuertes y con un nuevo sentido. En esta obra, lo aparentemente intrascendente se convierte en arte; y lo descartado se vuelve símbolo.
Tranvía de Murcia es, en definitiva, una reflexión sobre el progreso humano, la relación entre naturaleza y tecnología, y la importancia de no olvidar nuestros orígenes. Una obra que nos recuerda que todo avance parte de la tierra… y que, aunque vayamos sobre raíles, seguimos habitando el mismo paisaje.
